La era de la erotización infantil

Si prestamos atención a los diversos productos que consumimos a diario, nos daremos cuenta que cada vez son más los niños que toman protagonismo en publicidades, programas de TV, revistas en los que se muestran con actitudes adultas y seductoras.

Lo que se denomina sexualización o hipersexualidad de niños/as es hoy una realidad importante de atender para proteger a los chicos.

Todos recordaran aquel viejo capítulo de Los Simpsons donde la esposa del Reverendo Alegría, a gritos dice: “¡Alguien, por favor, quiere pensar en los niños!”. Una expresión desesperada que, a pesar de los años, puede ser tenida en cuenta en nuestra actualidad si pensamos en el mundo donde nuestros hijos están creciendo, expuestos a tantas realidades que muchas veces lo tienen como protagonistas.

Pues bien, se hace evidente hoy en día la cantidad de niños y niñas que son tomados como personajes principales en publicidades, programa de TV, revistas y demás contenidos masivos. El problema no sería tan grave si no se los mostrara cual adultos pequeños: con poses sensuales, usando prendas sugestivas, actitudes sensuales y posturas corporales seductoras.

Esta tendencia masificada –que ya es mundial- cobra el nombre de sexualización o hipersexualidad infantil. Y, según profesionales, tiene fuertes efectos en niños y niñas en edades en desarrollo físico, psicológico y social. Esta idea de erotización infantil nada tiene que ver con la sexualidad, “se basa más que nada en la idea de atraer, de gustar y nada tiene que ver con una conducta sexual o de provocación intencional, ya que en sus cabezas no está el llevar a término el acto sino, solamente, gustar”, comienza a analizar Ximena Olivares –psicóloga infantil-.

La erotización infantil se hace evidente en todos los contenidos que muestran a niños en actitudes adultas e incluso ofreciéndoles productos como el uso de bikinis con relleno, corpiños para niñas, zapatos con tacón, pantalones chupin, minifaldas, maquillaje, anteojos, spa para niñas, concursos de belleza, gimnasio o ejercicios exclusivos para menores; pero también en la publicidad o programas de televisión donde se los muestra independientes.

Pero la cosa no queda ahí, ya que no solo el mundo del consumo toma a los niños para erotizarlos, sino que muchas veces es en el mismo seno familiar donde se propician estás conductas de manera inconsciente, “esto ocurre por ejemplo cuando invitamos al niño o niña a bailar como una cantante en su video clip, o a modelar como se ve en las pasarelas, cuando le pedimos que mueva la cadera, el pelo y demás, ahí ya estamos erotizando a los chicos”, dice Olivares.

Lo que no sabemos es que estas prácticas pueden generar desórdenes en la salud mental y física de los niños y niñas cuando llegan a la adolescencia ya que los sometemos a perseguir estereotipos inalcanzables, “psíquicos porque tienden a pensar que tienen que alcanzar un patrón para ser los mejores y si están fuera de ese patrón no lo son”, dice la profesional. Entonces, si una niña o niño crece naturalizando eso, “no va a ser feliz y terminará haciéndose daño”. Y físico, “porque, obviamente, estas conductas pueden ser la antesala de enfermedades como la bulimia y la anorexia, una fuerte insatisfacción con el propio cuerpo con las graves consecuencias que todos conocemos”, comenta.

Cuando invitamos al niño o niña a hacer tal o cual cosa –bailes, posturas, gestos que no son propios de su edad y que ven en televisión u otros lugares- los chicos imitan, “ellos juegan a lo que ven tanto en lo que consumen como en lo que pasa en su contexto próximo que es su hogar”, dice Olivares. Su vía principal de aprendizaje es la imitación, por lo tanto copian y al hacerlo no saben si está bien o mal “no piensan que están provocando, sino que toman atención a lo que los adultos próximos le dicen o celebran. Lo toman como un permiso, por lo tanto, si se lo permitimos y celebramos, está bien”, agrega.

Se estima, también, que niños y niñas pueden estar saltando su infancia, encontrando resquemores a la hora de establecer relaciones sociales o roles en los grupos de amigos. O sea, el imitar ciertas conductas (por ejemplo lo que ven en series televisivas) hace que aparezca la rivalidad entre pares: no juntarse con alguien porque no responde a los parámetros que se persigue en el grupo, ser excluido por no vestir, ni caminar o ser como cual personaje de ficción hasta llegar al punto de simular alguien que no se es. O tomarle más valor a conductas –imitaciones- en vez de considerar las oportunidades que brinda el deporte, la escuela y demás puntos de encuentro.

Qué hacer desde el seno familiar

Hay papás que encuentran divertido que sus hijos imiten lo que ven en los programas de televisión que se comparten en familia o vestirlos cual adultos en miniatura, lo cierto es que eso ya es erotización y es nocivo para niños y niñas. Sofía, mamá de una nena de 7 años comenta que “desde hace un año me pide le compre corpiños ya que así se va a sentir más “mujercita” y verse mejor” y, argumenta que “algunas de sus amigas de la misma edad ya los usan, aunque sean deportivos, pero los usan y por eso me los pide”.

¿Qué postura seria puede tomar un padre frente a este pedido?

Muchas veces, hay situaciones donde los papás no son conscientes de las cosas que reproducen. Por eso, “lo importante es que ambos padres vean claramente en qué sentido están colaborando o no en que sus hijos copien conductas que lleven a la erotización infantil”, dice la psicóloga. Lo ideal es no contribuir con conductas sexualizadas a niños y niñas. Explicarles a los chicos cuando una conducta está permitida y cuando no, promoviendo el diálogo.

También, es importante reconocer y revisar qué tipo de contenido televisivo o publicitario se comparte con los menores, qué tipo de valores se están transmitiendo a través de ellos y, sobre todo, las situaciones que resultan visibles a los chicos en el seno familiar; recordemos que ellos imitan lo que ven. El ser firme con una decisión tomada, es otro aspecto a tener en cuenta ya que, como comenta Sofía –madre- “aunque uno no esté de acuerdo con cierta prenda o cierta actitud, terminamos cediendo porque nos lo piden o es lo que comparten con el resto de chicos de su edad”, reproduciendo una conducta no deseada que puede tener consecuencias en el desarrollo del menor.

Lo que vale es cuidar la crianza de los niños y niñas, si no prestamos atención a lo que nuestros hijos consumen o a los contenidos que nosotros mismos los exponemos, podemos estar colaborando en la hisersexualización de los menores. Y, en un futuro, correr el riesgo de sufrir depresión o angustia, bulimia o anorexia, problemas de relaciones sociales, de pertenecer a un grupo, ser aceptado y aceptar a otros.

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  • nektuno nektuno 4 Set. 2017 11:51

    que triste y cierto lo que dice, yo pienso igual y lamentablemente b vivo chocando con todos y te tratan de machista, tengo una nena de 3 añitos y ya estoy preocupado por estas cosas

  • VictoriaNavicelli VictoriaNavicelli 4 Set. 2017 12:01 responde a nektuno

    Gracias Nektuno por compartir. Creo que lo más importante no es mirar "hacia afuera", sino, mirar más "hacia adentro"; hablar más con los hijos de las cosas que pasan, ser sinceros y decirles hasta dónde pueden y hasta dónde no pueden llegar de acuerdo a su edad. Para cuidarlos física y emocionalmente y, así, poder contribuir a que tengan un mejor desarrollo, siempre con la verdad y paso a paso. También pienso en la responsabilidad que tenemos como adultos, cuidar lo que consumimos y lo que consumimos delante de ellos. Mejor, apagar la caja boba y compartir más con los seres queridos. Abrazo fuerte!